Escrito desde el sol.
Mi viejo me dijo una vez, hace mucho, que el amor es como la adicción. Recuerdo que me reí a mas no poder, mientras él me miraba con cara de pocos amigos desde la otra punta de la mesa, no me dijo mas nada, como siempre eligió el silencio y fijo su atención en el diario que acababa de comprar esa mañana.
Los años pasaron y empece a crecer de a poco, tuve amores chiquitos y grandes amores, tuve amores que me hicieron llorar con su partida, otros que me hicieron liberarme aun mas con sus despedidas, y otros que me dieron igual. Un día, con 20 años, caí a casa con la mascara de pestañas corrida, las lagrimas caían como hijas de puta por mis mejillas, y traía los zapatos de esa noche en mis manos. Eran las 4 de la mañana, todos dormían, y yo estaba llegando a casa con el corazón roto después de mi primera ruptura con el primer pibe que había amado en mi corta vida. Supongo que el llanto era de un sonido piola, porque no tarde en escuchar la puerta del cuarto de mi viejo abrirse, la luz de esta misma ilumino un poco la sala que se encontraba en plena oscuridad. Antes de poder secarme las lagrimas, la luz se hizo en toda la sala y vi a mi viejo de pie enfrente mio; mi viejo siempre fue un ser frió, pero esa noche al fijar su mirada en la mía, por primera vez sentí que me abrazo en una calidez que jamas vi ni volví a ver. Camine hacia el y escondí mi rostro entre sus brazos, no fue un abrazo, fue un "no se ser cálido, pero te juro que estoy sintiendo lo que sentís" nos quedamos quietos, me separe rápido de el y lo miro unos segundos antes de agachar la mirada de nuevo secándome las lagrimas.
-¿Queres tomar un mate?
-Son las 4 de la mañana.
-¿Y?
Estuvimos tomando mates hasta las 6 de la mañana, no me pregunto nada de por qué lloraba, me sentí salvada de explicaciones hasta que lo vi dar un bostezo y dedicarme una mirada.
-¿Te acordas cuando te dije que el amor es como las adicciones?
Asentí.
-Bueno, ¿hace cuanto venís sabiendo que este pibe te hace mal y que no es para vos?
-Mucho tiempo.
-¿Y por que no lo dejabas?
-Porque lo amo-me encogí de hombros, y empece a llorar de nuevo.-Yo se, pero...
-El alcohólico sabe que el alcohol es malo, yohana, el fumador sabe que puede morirse de un ataque al corazón o de un cáncer de pulmón, el drogadicto sabe que la droga lo va a dejar pelotudo tarde o temprano, pero ¡anda a decirle a alguno que eso esta mal! te lo van a negar a muerte, te van a tirar que ellos son felices, te van a contar de todo eso que les hace bien cuando estan con su adiccion. Hasta que un dia se despiertan, y no literalmente, sino en muchos sentidos, se despiertan y caen en la idea de que ese "amor" los esta destruyendo.
Los años pasaron y empece a crecer de a poco, tuve amores chiquitos y grandes amores, tuve amores que me hicieron llorar con su partida, otros que me hicieron liberarme aun mas con sus despedidas, y otros que me dieron igual. Un día, con 20 años, caí a casa con la mascara de pestañas corrida, las lagrimas caían como hijas de puta por mis mejillas, y traía los zapatos de esa noche en mis manos. Eran las 4 de la mañana, todos dormían, y yo estaba llegando a casa con el corazón roto después de mi primera ruptura con el primer pibe que había amado en mi corta vida. Supongo que el llanto era de un sonido piola, porque no tarde en escuchar la puerta del cuarto de mi viejo abrirse, la luz de esta misma ilumino un poco la sala que se encontraba en plena oscuridad. Antes de poder secarme las lagrimas, la luz se hizo en toda la sala y vi a mi viejo de pie enfrente mio; mi viejo siempre fue un ser frió, pero esa noche al fijar su mirada en la mía, por primera vez sentí que me abrazo en una calidez que jamas vi ni volví a ver. Camine hacia el y escondí mi rostro entre sus brazos, no fue un abrazo, fue un "no se ser cálido, pero te juro que estoy sintiendo lo que sentís" nos quedamos quietos, me separe rápido de el y lo miro unos segundos antes de agachar la mirada de nuevo secándome las lagrimas.
-¿Queres tomar un mate?
-Son las 4 de la mañana.
-¿Y?
Estuvimos tomando mates hasta las 6 de la mañana, no me pregunto nada de por qué lloraba, me sentí salvada de explicaciones hasta que lo vi dar un bostezo y dedicarme una mirada.
-¿Te acordas cuando te dije que el amor es como las adicciones?
Asentí.
-Bueno, ¿hace cuanto venís sabiendo que este pibe te hace mal y que no es para vos?
-Mucho tiempo.
-¿Y por que no lo dejabas?
-Porque lo amo-me encogí de hombros, y empece a llorar de nuevo.-Yo se, pero...
-El alcohólico sabe que el alcohol es malo, yohana, el fumador sabe que puede morirse de un ataque al corazón o de un cáncer de pulmón, el drogadicto sabe que la droga lo va a dejar pelotudo tarde o temprano, pero ¡anda a decirle a alguno que eso esta mal! te lo van a negar a muerte, te van a tirar que ellos son felices, te van a contar de todo eso que les hace bien cuando estan con su adiccion. Hasta que un dia se despiertan, y no literalmente, sino en muchos sentidos, se despiertan y caen en la idea de que ese "amor" los esta destruyendo.