Navegante
Ideales de la vida. Héroes del mundo. Genios de la rutina. Campeones de la muerte.
No los entiendo.
No te entiendo.
No entiendo.
Me desate las manos en el momento cero, dejándome libre ante los gestos que ahora me son ajenos, al fin ¡al fin!
La presencia de la luna, la huida del sol, solo deja secuelas que me duelen mas que el mismo dolor. Pero todo es efimero, todo va y viene, como esos genios que ahora, para mi, ya no son mas genios sino un par de inútiles sin remedio. Vos sos uno, para siempre.
Dejame acá, donde estoy, en un barco alejándose de una isla desértica, que no hacia mas que regalar alucinación.
En el mar encontré la paz, y en tu ausencia libertad.