Hay un par de palabras atoradas, que siempre salen cuando el alcohol le da lengua y boca, a lo que duerme debajo de la alfombra. Sedarse para que la mente respire, y el pecho no se apriete, es el nuevo grito de la moda para los adultos que tienen secuestrado al niño sin voz, que fueron, pero aĂşn detrás del incendio siguen siendo. Vamos a subir el volumen a la mĂşsica, hagamos sangrar los dedos y que los labios se paspen. Esa piba se va a llenar de rĂos por dentro, hasta que un dĂa sin querer queriendo, termine llorando en los brazos de un tercero. Me da lástima pensar, somos tan desconfiados, que tuvo que venir otro para limpiar el agua. ¿Hasta donde reman los marineros cuando pierden los dos remos? Baja el agua, y hago pie, acabo de sacar a la nena que dormĂa dentro mĂo, no deja de llorar y me exige gasa para las heridas. Para esto, tengo que destruir todo lo que ellos creen bueno, y darme un abrazo para concili...