Hoy por hoy, solo por hoy.

Y hoy por hoy estoy bien, pero también estoy mal. No dejo de ir y venir, de estar y no estar.
Lo que más me llama la atención es que no siento nada, no siento nostalgia, ni añoranza, no siento odio, no siento amor, no siento absolutamente nada. De un momento a otro pase a ser un estado neutral, aunque más que neutral sería un vacío de espacio interno.
Así que me tiró en la cama a dormir todo el día, solo por hoy, porque ya tengo bien claro que mañana se acaba este melodrama.
Apagó el teléfono, me tapo hasta la frente y esta vez cierro los ojos para dormirme ahí no más. No están ni siquiera los demonios que aparecen cada vez que me voy a dormir; creo que incluso ellos huyeron. Estoy bien.
Me sonrió a mí misma, siendo consiente de que es un periodo de silencio externo en el cual no me apetece nada que no sea una buena compañía o la soledad absoluta.
Por primera vez soy extremista.
Así que veo a mis perros acomodarse a mis pies, siento como el silencio absorbe todo rastro de vida a mi alrededor y sonrió.
Podría estar en las montañas justo ahora, pero sinceramente no quiero estar en otro lado que no sea este. Bueno, por lo menos por ahora.

Entradas más populares de este blog

Ultima carta de Frida Kahlo a Diego Rivera

Tierra